Llegué al tarot en un momento de cambio en mi propia vida y me quedé con él porque me ayudó a ordenar ideas. Hoy trabajo sobre todo con personas que están en una etapa nueva: una separación, una mudanza, un hijo que se va de casa o las ganas de empezar algo distinto y el miedo a dar el paso.
Uso el tarot de forma evolutiva: no busco predecir qué va a pasar, sino entender en qué punto estás, qué te frena y qué opciones tienes delante. Hago preguntas, escucho y después echo las cartas. Muchas veces la consulta termina con más claridad que respuestas cerradas, y eso también es útil.
Si lo que necesitas es una respuesta concreta de sí o no, te pasaré con Sonia; si es algo del corazón, con Marina o Elena. Me gusta que cada persona hable con quien mejor puede ayudarla.




