Aprendí a leer las cartas con mi abuela, con una baraja de Marsella que todavía conservo. Llevo más de treinta años atendiendo consultas, la mayoría por teléfono, y he escuchado casi de todo: amores que vuelven, otros que conviene dejar ir, cambios de trabajo, mudanzas, familias que se reencuentran.
Mi forma de trabajar es sencilla: me cuentas qué te preocupa, echo la tirada y te explico lo que veo carta a carta. Si la respuesta no es la que esperabas, te lo digo igual, con tacto. Creo que el tarot sirve para ver tu situación con más claridad, no para decidir por ti.
Trabajo con un pequeño equipo de tarotistas y videntes de confianza. Si no estoy disponible cuando llamas, te atenderá alguna de ellas, con la misma forma de hacer.





